En días como hoy, y con la única compañía de la soledad, me aferro a la vaga esperanza de ver una salida.
La incertidumbre me invade nublando un futuro incierto e indeseado. Me pregunto tantas veces qué pasará...Quizás la distancia de hoy sea diez veces mayor mañana... Quizás la distancia nos reta a un pulso al que tengo miedo de perder. Yo no quiero jugar pero, ¿acaso tengo otra alternativa? no me siento con derecho de opinar, ni siquiera de expresar como me siento, al fin y al cabo es una decisión en la que no tengo cabida...
No quiero convertir de esto una pataleta de niña pequeña, pues sé que a veces la vida nos pone circunstancias que hay que saber afrontar. Sé que no hay otra solución y que es tu única salida. Sé que para nadie es más difícil que para ti, sé... sé tantas cosas... en cambio ahora sólo sé que no quiero que te vayas, no quiero... no puedo... no sé... no me siento capaz de afrontarlo. Y sólo puedo apoyarte, aunque una parte egoísta dentro de mí grite constantemente que la posibilidad de marcharte no llegue nunca.
Sólo puedo felicitarte por tus logros aunque muera por dentro.
Sólo puedo caminar a tu lado, pues como ya dijimos una vez entre risas, "si tú te tiras, yo me tiro".
Estoy cansada de derramar lágrimas imaginando el día de tu partida. Cansada de echarte de menos sin haberte ido. Cansada de vivir en el futuro aquí y ahora.
No es fácil para el que se marcha, pero tampoco para el que se queda. No importa tres días, dos años o un siglo... el tiempo es demasiado largo para el que espera.
¿Ves? Ya estoy dando por hecho que te vas, y aún estás aquí. Me gustaría no preocuparme por lo que venga, me gustaría disfrutar cada encuentro sin condiciones pero cada vez se me hace más difícil. Cada día que pasa es uno menos y yo, con las manos atadas sólo puedo esperar. Esperar a un final que quisiera fuese el mejor para todos. Pero no siempre llueve a gusto de todos, ¿no?. Pase lo que pase y sea lo que sea, tú donde tengas que estar y yo a tu lado